Evolución del Trabajo

El castillo fue adquiriendo más importancia ya que a su alrededor se fue asentando la población que daría origen al pueblo de Roquetas.
Hacia el siglo XVII los vecinos de Vícar y Felix que venían a las faenas de la pesca se refugiaban de noche dentro del recinto y poco a poco comenzaron a roturar terrenos baldíos en las tierras cercanas.
En el siglo XVIII las mayores fuentes de riqueza se centraban en la pesca, la agricultura alternándose con la ganadería y las salinas, independientemente de otras fuentes como podría ser la cal, el esparto y los hornos de fundición de mineral. Los cereales no se cultivaban apenas en esta zona, solo algo de cebada y maíz. Sin embargo, desde finales del s. XVIII, la Barrilla y el Algazul, plantas de uso industrial para la elaboración de la sosa, adquirirán gran desarrollo en las zonas salitrosas del litoral.
La necesidad de conservar la masa forestal en la zona frente a las continuas rozas y talas por motivos mineros o por roturación de nuevas tierras, hace que se premie a los propietarios que hubieran hecho plantación de higueras, palmeras, almendros, y algarrobos.
Aún en el principio del s.XX, el pueblo siguió siendo mayoritariamente agrícola, los agricultores soportaban numerosos perjuicios como irregularidad y escasez de lluvias, incendios, temporales de viento y las plagas de langosta y cigarrones que solía destruir las cosechas.
La producción de hortalizas era modesta y destinada a la autosuficiencia de las familias campesinas. Como complemento a la importante actividad agrícola, una parte considerable de los habitantes, bien a tiempo completo o parcial, se dedicaban a las faenas pesqueras de las que obtenían lo preciso para alimentarse o comerciar por los pueblos cercanos y la capital.
Sin embargo, la producción más eficaz y cuantiosa de la sal, el incremento de barcos y capturas de pescado, de la construcción del puerto pesquero tuvieron como consecuencia, la creación de una modesta industria de salazones que adquirió un considerable incremento en los mercados.
Fue en los años cincuenta cuando Roquetas de Mar tomó el impulso necesario para llegar a ser una de las poblaciones más importantes de la provincia. Los estudios y actuaciones llevadas a cabo por el Instituto Nacional de Colonización establecieron la infraestructura necesaria para el ulterior desarrollo del municipio. Se hicieron inversiones específicamente agrarias por parte del Instituto Nacional de Colonización como fueron la mejora de los regadíos,extensión de la red de pozos y acequias generales o los proyectos de distribución parcelaria.
Pequeñas comunidades de viviendas dotadas de unos servicios mínimos fueron paulatinamente habitadas por agricultores llegados, una vez más, de los deprimidos pueblos alpujarreños. Dicho fenómeno aumentó de forma exponencial con el paso de los años, produciéndose de esta manera un aumento en el número de habitantes y una extensión del núcleo urbano hacia la periferia del término municipal, culminando con la fundación de las barriadas de El Parador y Las Marinas.
Desde mediados del S.XX hasta la actualidad el cambio de la economía local ha sido total con factores como la mecanización, la investigación biológica, el uso de abonos químicos y fertilizantes, y lo más importante la explotación de acuíferos y los novedosos sistemas de riego por goteo, unido a la utilización de los invernaderos ha permitido que la agricultura sea la primera fuente de ingresos.
El turismo descubrió cualidades de la zona en cuanto a su clima y sus playas que se pueden disfrutar buena parte del año. Junto con la agricultura es la actividad económica más importante de Roquetas.